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Categoría: Nacimientos

Al abuelo de Cristina (NACIMIENTOS)

Hoy se subió al estrado
y ha puesto firmes a todos.
Hoy de nuevo ha demostrado
que para salir airado...
hay que aguantar al mono.

Y después de tantos años
ya casi nada le enerva,
conduce bien al rebaño
con sus vocablos de maño
y enamora a la caterva.
Y en el último peldaño
se siente un coacher huraño
como aquel rey de la selva.

Y entonces llega a su casa
y arroja su maletín,
allí se apoltrona y descansa
encima de su cojín,
y advierte unos ojos con guasa
en rostro de querubín.

Y repara en que no sabe nada,
y que esta vida cretina
vale solo por las babas
que este viejo tragaldabas,
mientras ella le miraba,
soltaba por las esquinas.
Y con la cabeza agachada
hacia la niña se inclina,

Y le dice:¡Te esperaba,
tú debes de ser Cristina!

La sonrisa de Lara (NACIMIENTOS)

Nadie dio nunca un duro
por una sonrisa en su cara.
Era un tipo eventual
del que nadie se fiaba.
Siempre detrás del humo
la parrilla le ocultaba…
sus grandezas y sus miedos,
las historias que guardaba.


Nadie dio nunca un duro
por una sonrisa en su cara,
hasta que un frío día de enero
… vio la sonrisa de Lara.

A Antonio, abuelo por primera vez (NACIMIENTOS)

Él iba de tipo duro,
de director de orquesta,
un tío de esos, te lo juro,
que te daba cierto apuro
te sacara a la palestra.

Usaba unas gafas raras,
no sé de dónde las trajo
y deslizaba su mirada
mientras te escaneaba
entero de arriba a abajo.

Él iba de tipo duro,
dando las clases en Otto,
y no cometo perjuro
si hoy afirmo y aseguro
que es una flor de loto.

Él iba de tipo duro,
de Charles Bronson sempiterno,
hasta que un buen día el muro
quebró frágil e inseguro
cuando a este mundo, inmaduro
llegó el segundo Guillermo.