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A Victoriano, del sector Seguros (poemas para jubilaciones)

Con gorra en lugar de yelmo
y con su serio semblante,
andando en noche oscura,
aquel caballero andante
nos dio compañia y charla
con su hablar harto elegante.

Caminaba con Adidas
y frisaba los sesenta.
De Pedrouzo en la salida
lo encontramos en la senda;
la luna ya en su guarida...
y él guardaba su linterna.

Una mezcla entre Rajoy
y don Karlos Arguiñano.
Un Señor de los que hoy
no sueles tener a mano.

Apareció justo el día
en que a Santiago llegamos.
Me brindó su compañía
mientras mis miedos oía,
y me dió consejos sanos.

Lo imagino allí en Palencia
haciendo su caminata;
preparando con paciencia
su tortilla de patatas;
y esperando lo releven,
y por Allianz ya no vaya.

Yo deseo que mi tocayo
por Liébana o por Gijón
sus pasos de nuevo azuze.

Y mientras yo ya me callo,
de nuevo alguna ocasión
algún Camino nos cruce.
Publicado enJubilaciones