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A toda una vida (a Manolo, de Farmacia Saralegui)

Corría, creo, el mes de enero
del año setenta y siete,
y un futuro marinero…
empezó entonces primero
trabajando de grumete,

Entraste siendo un niño
y te subiste a la vela,
y te ganaste el cariño,
los abrazos y los guiños
de aquella buena de Adela,

Hoy eres un ducho almirante
que por fin ya se licencia,
tienes un trato elegante
y siempre fuiste el garante,
con tu bendita paciencia,
de enseñar al principiante,
con tanto cuidado y arte
que es imposible olvidarte,
pues sería una insolencia,

Tienes un don extraño
que hoy día ya no se estila:
reprender sin hacer daño,
y elogiar sin un engaño
con un aje que te rilas,

Y ahora es Mateo el que toca,
mientras yo me voy al lavabo,
… y con el alma bien rota
me echo colirios y gotas
a ver si el cliente no nota
que hoy el día es más aciago,

Porque nuestra chirigota
amaneció hoy medio rota
y ya te extraño, Guayabo.
Publicado enJubilaciones